El nuevo Grupo El Amarre ha sido presentado oficialmente en Sevilla, con un acto celebrado en la Casa Guardiola ante más de 200 invitados entre representantes institucionales, académicos y empresarios. La iniciativa reúne a cinco restaurantes de referencia en la ciudad —Cañabota, La Barra de Cañabota, Tribeca, Salmedina y Zurbarán— junto a Astaroth, su flota pesquera, que actúa como nexo con el sector primario y garantiza el suministro directo de materia prima.
El proyecto nace con una vocación clara: impulsar un nuevo modelo gastronómico basado en autenticidad, profesionalización, sostenibilidad y un respeto absoluto al producto. La filosofía del grupo se condensa en la idea de “milímetro cero”, es decir, adquirir en origen, conocer quién lo pesca, quién lo cocina, quién lo sirve y cuidar al comensal como parte esencial del proceso.
Durante el acto, Eduardo Guardiola, director general del grupo, afirmó: “Es uno de los días más importantes de nuestra historia, porque empezamos una nueva etapa: la que amarra con fuerza lo importante para llegar más lejos todavía”. Más adelante añadió: “De la unión, porque no hay nada más poderoso que la suma de conocimiento y experiencia. Con estos mimbres, queremos impulsar la Nueva Hostelería en Sevilla”.
Un proyecto que une cinco restaurantes y una flota pesquera para crear un modelo gastronómico basado en trazabilidad, origen y excelencia
El origen de Grupo El Amarre está ligado a la consolidación de cinco espacios hosteleros que destacan por su trayectoria y su aportación a la restauración sevillana. Cañabota, con una estrella Michelin y dos soles Repsol, representa la excelencia culinaria enfocada en el producto del mar. La Barra de Cañabota complementa esa línea con un formato más informal. Tribeca aporta más de 25 años de innovación culinaria. Salmedina incorpora la experiencia internacional de sus creadores. Zurbarán recupera y dignifica la cocina tradicional.
El papel de Astaroth, la flota pesquera propia, cierra el círculo del origen. Gracias a esta conexión directa con la mar, el grupo asegura un ciclo integrado de producción y consumo que garantiza la máxima frescura y trazabilidad. Esta estructura convierte al proyecto en un referente de sostenibilidad y conocimiento del producto.
Además, sus responsables —Eduardo Guardiola, Pedro Giménez, José Miguel Carpintero, Miguel Criado, Jaime Guardiola, Pedro Ruiz-Ocejo y Juan Luis Fernández— suman perfiles que abarcan innovación, alta cocina, gestión profesional y creación de nuevos conceptos gastronómicos.
Instituciones, representantes del sector y autoridades respaldan un proyecto que aspira a liderar una transformación real en la restauración sevillana
El acto de presentación fue inaugurado por Juan Bueno, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, y clausurado por Consolación Vera, viceconsejera de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural. Ambos destacaron la importancia del proyecto y su carácter innovador.
Durante su intervención, Eduardo Guardiola puso en valor la experiencia del equipo, citando “los 25 años de innovación de Tribeca, la excelencia de Cañabota, el emprendimiento internacional antes de Salmedina o el valor recuperado de la cocina tradicional en Zurbarán”.
También dedicó unas palabras especiales a la flota pesquera Astaroth: “sin los cuales nada de esto sería posible”. Ese reconocimiento subraya el papel esencial del sector primario y del trabajo de los marineros dentro del concepto de “milímetro cero”.
Una visión que integra formación, profesionalización, sostenibilidad y respeto al producto como pilares de una Nueva Hostelería
Más allá de su identidad como grupo El Amarre empresarial, la iniciativa aspira a convertirse en un agente transformador del sector. Su oferta abarca desde alta gastronomía hasta tapeo tradicional, siempre con autenticidad, honestidad y respeto al producto.
El modelo apuesta por la formación y la profesionalización como herramientas para mejorar de manera estructural la hostelería de Sevilla. El compromiso con la sostenibilidad también forma parte del proyecto, ligado al uso responsable de recursos, la cercanía en la cadena de valor y la apuesta por productos de origen certificado.
El nacimiento del grupo El Amarre marca un antes y un después en la gastronomía andaluza, ya que propone una visión que combina tradición, innovación, excelencia y un fuerte vínculo con el territorio.

