En la frontera natural que une Italia y Eslovenia, un proyecto llamado arte sin fronteras ha conseguido fusionar paisaje, memoria y creatividad. La primera edición de Ars Sine Finibus ha convertido viñedos en un parque artístico permanente, donde jóvenes creadores dan forma a esculturas e instalaciones usando materiales del entorno. La iniciativa cuenta con el impulso de las bodegas Gradis’ciutta y Ferdinand, y forma parte de los actos previos a Gorizia y Nova Gorica Capitales Europeas de la Cultura 2025.
La inauguración de este proyecto transfronterizo marca un hito cultural y social. Fue presentada en la bodega Gradis’ciutta, donde se entregó el premio a la mejor instalación y se inauguró la obra monumental “So(g)no” de Marco Nereo Rotelli. La acción cuenta con el respaldo del Programa Interreg VI-A Italia-Eslovenia, y con la presencia institucional de representantes de ambos países.
Un viñedo convertido en galería natural
Cinco instalaciones compiten en esta primera edición. La pieza “Sconfinare” de Sofia Aloni y Lorenzo Lavezzo representa la fractura causada por la frontera de 1947 mediante barricas transformadas en puertas simbólicas. Otra propuesta, “Spazio di vite”, une sarmientos y hierro para formar una jaula vivible, símbolo de comunidad.
Cada obra es una reinterpretación de la historia compartida de estas tierras. En “Fortino” y “Santuario”, Pietro Chiarello y Jasmin Sara Prezioso presentan una barrica convertida en altar y una estructura azul que invita al descanso. “Mucca senza passaporto” evoca una vaca cruzando fronteras, con rejas de hierro recicladas. Por último, “Synergos”, de Khamzina y Stefan, ofrece una escultura colorida sobre la conexión humana y la convivencia.

La obra ganadora y el mensaje de la piedra
El jurado otorgó el primer premio a “Scritto nelle pietre”, creada por Florez Garcia, Lavagnini y Tomšič. Hecha con marga, piedras y detalles dorados, la obra convierte una antigua herida geopolítica en símbolo de unión. El jurado, compuesto por expertos como Elisabetta Cudicio, Salvatore Marsiglione y Nelida Nemec, destacó su fuerza evocadora y uso simbólico de los materiales.
Las autoras recibieron como galardón una obra del maestro Giorgio Celiberti y una dotación económica. La pieza muestra cómo el arte puede traducir una frontera en un umbral de conciencia compartida.
Instalación de Rotelli: poesía y luz en los viñedos
Tras la entrega de premios se inauguró la instalación de Marco Nereo Rotelli: “So(g)no”. Esta obra monumental convierte el viñedo en un paseo poético entre luz, palabras y sensaciones. Colaboran con él personalidades como el poeta Valerio Magrelli, el artista Giorgio Celiberti y el compositor Alessio Bertallot.
La instalación simboliza el diálogo entre arte y territorio, entre pasado y futuro. Es también un reflejo de cómo la creación artística puede reforzar el tejido comunitario.
Ars Sine Finibus: laboratorio cultural europeo
El proyecto se convierte en un espacio de arte y reflexión en el corazón del Collio y Brda. Impulsado por Robert Princic y Matjaž Četrtič, representa una apuesta por el arte como herramienta de cohesión. “Estamos orgullosos de que nuestros viñedos se conviertan en escenario de diálogo y sostenibilidad”, expresaron sus fundadores.
Ars Sine Finibus es más que arte, es memoria colectiva, innovación y paz. Esta primera edición es solo el comienzo de una iniciativa que crecerá en cada vendimia y cada paso por sus colinas.

