Baena emerge como un destino donde el oleoturismo Baena se convierte en una experiencia sensorial que conecta tradición, paisaje y cultura en un mismo recorrido. En este territorio, el visitante descubre un mar verde que muestra la esencia de una de las Denominaciones de Origen más prestigiosas de España, mientras el oleoturismo Baena invita a explorar un legado que se mantiene vivo en cada almazara y en cada nota aromática del aceite.
Baena, un destino que se saborea sin prisas
Baena es un destino oleoturístico por méritos propios, un lugar donde el aceite es identidad y donde la visita se transforma en un viaje íntimo que parte de la tierra y termina en la mesa. Recorrer las almazaras permite conocer los secretos de elaboración de aceites que se encuentran entre los más apreciados del mundo. Este recorrido incluye la Cooperativa Olivarera Nuestra Señora de Guadalupe, donde la tradición convive con la eficiencia. El proceso parte de la molturación con dos martillos por línea y continúa mediante batidoras, decanter y centrífugas que permiten obtener un aceite cuya esencia pura está destinada a convertirse en el sabor de los hogares andaluces. Un tributo que destaca la sencillez del producto y su autenticidad.
Almazaras históricas que conservan el alma del aceite
Otra visita imprescindible es la Almazara Núñez de Prado, donde la séptima generación de la familia mantiene un compromiso admirable con la naturaleza. Esta almazara conserva un molino de rulos de granito en funcionamiento y ofrece un recorrido por bodegas de tinajas de 1795, un espacio que dialoga con la historia del olivar mediterráneo. El equilibrio entre técnicas artesanales y una tecnología sutil asegura una excelencia que se siente en cada parte del recorrido. También destaca la Cooperativa Olivarera Germán Baena, fundada en 1972 y formada por 730 socios, cuyo enfoque en la sostenibilidad es profundamente respetuoso con el territorio. La multitud de premios que acumula esta cooperativa confirma una filosofía productiva que protege los recursos futuros y que nace del arraigo local.

Un museo que guarda la memoria de un legado milenario
Para comprender la identidad de Baena es imprescindible visitar el Museo del Olivar y el Aceite, ubicado en el antiguo molino de José Alcalá Santaella. Con más de 800 m² de historia, este espacio rinde homenaje a la tradición oleícola. La maquinaria del siglo XIX, la presencia del gran empiedro, la termobatidora y la prensa hidráulica de la Fundición La Cordobesa permiten imaginar el trabajo incansable de los molineros del pasado. La bodega y la exposición sobre la evolución del olivar completan una experiencia inmersiva que muestra por qué el aceite es motor y corazón de la comarca.
La Vía Verde: una ruta con historia que conecta paisaje y cultura
La Vía Verde del Aceite, antiguo trazado del ferrocarril Linares-Puente Genil, representa una parte fundamental del destino. Popularmente conocido como el «Tren del Aceite», este camino hoy es transitado por senderistas, cicloturistas y caballistas que recorren un paisaje donde el silencio contrasta con la actividad del pasado. El tramo entre Baena y la Estación de Luque permite seguir el rastro de una infraestructura que impulsó la economía local durante décadas. Con vistas a un olivar infinito, esta ruta ofrece una conexión emocional con un territorio que ha sabido transformar su historia en una experiencia turística vibrante.
Más información: https://baenaturismo.com • www.baena.es

