En una inesperada muestra de biodiversidad urbana, una especie descubierta en Sevilla ha sido hallada en un entorno tan singular como un acueducto romano. El hallazgo, llevado a cabo por Álvaro Luna, investigador de la Universidad Europea con apoyo de la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas (AAES), pone de manifiesto que aún quedan muchos secretos por desvelar bajo tierra. El Baeticoniscus carmonaensis, como ha sido bautizada esta nueva especie de isópodo terrestre, se convierte en una muestra de cómo la vida puede florecer incluso en los rincones más recónditos y antiguos de nuestras ciudades. Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad subterránea, sino que refuerza la importancia de proteger el patrimonio natural que coexiste con el histórico.
“Descubrir una especie totalmente nueva en el corazón de una obra romana nos recuerda que la vida se adapta y florece donde menos lo esperamos; su estudio nos dará pistas sobre cómo evolucionan los ecosistemas subterráneos y cómo salvaguardarlos”, explica Álvaro Luna, profesor del Grado en Medio Ambiente de la Universidad Europea.
Biodiversidad en espacios inesperados
El acueducto donde fue encontrada la nueva especie descubierta en Sevilla es una estructura subterránea construida hace más de 2.000 años por los romanos. En su interior, un ambiente húmedo y sin luz, los investigadores recorrieron 880 metros hasta hallar la cochinilla entre restos de madera podrida. Este entorno resulta ideal para especies adaptadas a condiciones extremas, y los científicos destacan que apenas hay precedentes similares en Europa.
Características únicas del Baeticoniscus carmonaensis
El nuevo isópodo se distingue por su falta de pigmentación, un gran ocelo oscuro y una estructura corporal cubierta de tubérculos. Estas particularidades permiten diferenciarlo de especies como B. bullonorum, descrita anteriormente en una cueva malagueña. Los ejemplares estudiados, 35 en total, revelan un tamaño muy reducido y una población limitada a unos 150-200 individuos.
Riesgos y conservación del hábitat
Las principales amenazas detectadas incluyen contaminación, derrumbes y alteraciones en el microclima subterráneo. “Este tipo de descubrimientos en entornos urbanos no son habituales ni esperables. Solo se han documentado unos pocos casos en Europa, como un coleóptero hallado en las mazmorras de un castillo italiano”, afirma Luna. Considera además que el hábitat “podría ser dañado si hubiese una gran presión humana, por lo que debe protegerse este tipo de galerías”. La presión turística o humana podría alterar gravemente el ecosistema, lo que subraya la urgencia de planificar su conservación. Entre las amenazas potenciales señalan “episodios de contaminación, derrumbes o cambios bruscos en la temperatura y humedad del microhábitat, especialmente en sistemas subterráneos con presión de visitas”.
Exploraciones futuras para nuevos hallazgos
Tras este hallazgo, el equipo planea investigar otras galerías subterráneas del sur de España. El objetivo es comprender mejor las estrategias de adaptación de estos seres vivos y desarrollar planes de conservación más eficaces. “Nuestro siguiente paso es revisar otras galerías romanas y minas históricas del sur peninsular; cada prospección puede revelar estrategias de supervivencia únicas y ayudarnos a diseñar mejores planes de conservación”, concluye el investigador.
El papel de la Universidad Europea
La Universidad Europea impulsa proyectos como este que conectan la ciencia con la sociedad. Desde sus campus en Madrid, Valencia y Canarias, promueve una educación basada en la innovación y la sostenibilidad. Este hallazgo es un ejemplo claro de cómo la investigación universitaria contribuye directamente a preservar el entorno y enriquecer el conocimiento colectivo.
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