Entre el Atlántico y la huella profunda del Camino de Santiago, Cee se ha convertido en un destino sorprendente donde el arte urbano transforma cada rincón en un relato vivo. El visitante descubre cómo la localidad coruñesa se despliega como un verdadero Cee museo aire libre, un espacio que invita a caminar sin prisa, a detenerse ante cada mural y a contemplar cómo el pasado marinero, la memoria ballenera y el compromiso con la igualdad conviven en una misma narrativa visual. Sus calles y plazas se han llenado de color, de simbolismos y de mensajes que conectan la tradición local con un presente que busca reconocer sus raíces.
La experiencia comienza en la Plaza Otero Lastres, el punto más antiguo del recorrido. Allí, desde 2021, un mural firmado por la artista local Laura Suárez junto a Rakelle Cavallo rinde homenaje al compromiso del Concello de Cee con la igualdad de oportunidades. La escena retrata mujeres y hombres de distintas edades caminando unidos, proyectando un mensaje de cohesión social y esperanza. El lugar se convierte así en un espacio para reflexionar sobre la convivencia, la comunidad y la importancia de seguir construyendo caminos compartidos.
Murales que retratan igualdad, tradición y vínculos con el mar
La ruta del Cee museo aire libre continúa un año más tarde en la Fuente del Pazo de Cotón, donde las mismas artistas plasmaron un mural dedicado al trabajo de las mujeres en el medio rural. La obra se divide en tres fases y retrata actividades esenciales como pesca, agricultura y artesanía. La paleta utilizada, cálida y suave, está pensada para respetar la estética del entorno. El resultado es una imagen que honra a varias generaciones de mujeres que sostuvieron durante décadas la vida económica y cultural de la comarca.
El paseo lleva después al Parque Infantil, donde la autora volvió a dejar huella en 2024 con un mural creado con motivo del Día de la Mujer. La escena muestra una composición alegre en la que la figura femenina resalta con fuerza, reflejando el arduo trabajo que la mujer desempeñó en el mar y conectando directamente con la memoria ballenera de Caneliñas. Este mural recuerda el vínculo emocional de Cee con su costa y con una actividad que marcó su identidad durante generaciones.
La memoria de Caneliñas encuentra su representación más potente en el gran Mural de las Ballenas, obra del muralista internacional Diego As. El Concello de Cee lo encargó para conmemorar el centenario de la apertura de la factoría ballenera. Dos cetáceos, madre y cría, parecen flotar en un océano de libertad, transmitiendo un mensaje claro: proteger la memoria y avanzar hacia un futuro sostenible. Esta pieza es una de las más reconocidas del recorrido. Y constituye uno de los símbolos visuales del Cee museo aire libre.
Arte urbano que educa, sensibiliza y conecta generaciones
Muy cerca de la escuela infantil, otro mural pone en valor la importancia del legado marinero para las nuevas generaciones. Doctor Toy, junto a ocho jóvenes de la localidad, creó una pieza ecológica que representa la historia ballenera desde un lenguaje fresco y accesible. En este mural se emplearon pinturas fotocatalíticas, un ejemplo del compromiso de la villa con prácticas sostenibles que integran cultura y respeto por el entorno.
La ruta concluye con ‘O reflexo’, obra enmarcada en el programa Arte no Camino de la Diputación de A Coruña. Creada por el artista MØU, muestra la imagen de una mujer sumergiéndose en el agua en busca de su reflejo. La metáfora alude a lo que siente el peregrino que emprende el Camino de Santiago hacia Fisterra: sabe a dónde va, pero desconoce cómo será su trayecto. El mural incluye además la figura de una mujer entre juncos, evocando la leyenda de la Virgen de A Xunquerira, protectora de la villa. Con esta pieza se cierra un recorrido que conecta espiritualidad, tradición y memoria.

Un destino donde el arte dialoga con el paisaje y la historia
Cee, primera puerta al mar para quienes realizan el Camino hacia Fisterra, se reencuentra con su identidad a través de este proyecto artístico que transforma sus calles en un museo vivo. La mezcla de artistas locales e internacionales, la presencia constante del mar y el peso de la historia ballenera convierten el recorrido en una experiencia sensorial. El visitante pasea entre murales que no solo decoran, sino que cuentan historias, visibilizan luchas y celebran la herencia cultural de la villa.
Este proyecto confirma cómo Cee se ha consolidado como un auténtico Cee museo aire libre, donde cada mural invita a mirar y a escuchar lo que el territorio tiene que decir. Las obras conectan con el pasado y con un presente que apuesta por la igualdad, la sostenibilidad y la divulgación cultural. Es un recorrido que revela la esencia de una localidad que ha sabido convertir su memoria en arte.
Una ruta perfecta para recorrer sin prisa, abrir los ojos y dejarse llevar por los colores, las formas y los relatos que llenan sus calles. Un viaje que conecta al visitante con la identidad marinera y humana de una villa que sigue mirando al mar y al futuro.
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