Que esta preciosa joya de la provincia de Córdoba es archiconocida por la suprema calidad y la gran excelencia de su aceite de oliva virgen extra es un hecho indiscutible, pero que también es una tierra fantástica donde se elaboran los tres vinos de Baena es algo que tienes que animarte a conocer y descubrir profundamente. Estas magníficas creaciones son elaboradas con esmero por la Bodega Jesús Nazareno, ofreciendo a todos los comensales opciones tan destacadas como el tinto Castillo de Baena, el elegante Fino Cancionero de Baena y el aclamado vino dulce Pedro Ximénez, tres verdaderas joyas para disfrutar de la gastronomía local.
El blanco Fino Cancionero de Baena
El Fino ‘Cancionero de Baena’ entra por los ojos con esa elegancia limpia y brillante, un amarillo pajizo que destella reflejos verdosos —y que evoca, casi con nostalgia, aquel dorado mucho más denso de otros tiempos—. Al acercar la copa, aun estando frío, te golpea una intensidad rotunda; son los primeros compases de esa prolongada crianza biológica, donde las levaduras del velo regalan un punto punzante de acetaldehído que despierta los sentidos.
Pero la verdadera magia ocurre cuando le das aire y dejas que pierda un par de grados: el vino se abraza a la copa y florecen entonces matices fascinantes a regaliz y hoja de tabaco, escoltados por el sello inconfundible de la almendra y la levadura que solo dan ocho años de paciencia. En boca es puro equilibrio: seco, de trago amable y sin la menor agresividad, respaldado por una acidez vibrante que refresca el abrazo cálido de su alcohol, terminando con un final amargo muy característico y persistente que vuelve a brillar en la retronasal.
El tinto Castillo de Baena
‘Castillo de Baena’ no es un tinto al uso; tiene esa personalidad rebelde de las cosas que se salen de la norma en su tierra. Nace de la unión de la Tempranillo y la Syrah, cosechadas por las manos expertas de los socios de una cooperativa con solera desde 1963, aunque estas castas tintas sean unas recién llegadas al paisaje local. Tras macerarse con mimo para extraer el alma y el color de la piel, se presenta en copa con una capa media-alta de un precioso rojo burdeos, cuyos destellos ocres y evolucionados delatan sin complejos el paso del tiempo.
Al olerlo, la fruta madura se retira con elegancia para ceder el escenario a los terciarios: la barrica de roble americano, con su tostado justo y una crianza reposada, delata el carácter de la cosecha 2015. Esos seis meses de madera y el largo descanso en botella redondean el trago, transformando la fruta primaria en un abanico atrayente de cuero, maderas nobles y tostados que en boca ofrece una entrada de pura frescura.

El vino dulce PX
Hay vinos que son pura historia líquida, y este Vino Dulce ‘PX’ es el reflejo vivo del sur. Elaborado íntegramente con uva Pedro Ximénez, es una oda a la paciencia y al sol, capaz de concentrar una riqueza azucarada que abruma los sentidos. Desde el primer instante te atrapa su perfil denso y sedoso, fruto de una elaboración donde la fruta alcanza una dulzura natural casi sagrada, impactando a la vista por un color caoba casi azabache, profundo y con reflejos yodados que brillan en el cristal.
En nariz es una explosión pura de nostalgia: uvas pasas, higos secos, hilos de miel, caramelo tostado y fruta madura que te invitan a parar el tiempo, mientras que en el paladar se despliega goloso, untuoso y envolvente. Esta maravillosa gama vitivinícola consolida firmemente a la localidad como socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, reafirmando una decidida apuesta por la gastronomía y los productos locales. Si deseas ampliar cualquier información adicional sobre estos excelentes productos, puedes consultar los siguientes sitios web oficiales: https://baenaturismo.com/ y www.baena.es.

